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De la incursión del paramilitarismo al intento de magnicidio

De la incursión del paramilitarismo al intento de magnicidio



Desde atentados con C4, torturas y descuartizamiento, hasta la ejecución de un magnicidiopresidencial fallido, escaló la violencia con prácticas paramilitares en el país, como se evidenció el sábado 4 de agosto en pleno acto gubernamental, en la avenida Bolívar de Caracas, cuando un dron con explosivo plástico estalló ante el tren ejecutivo y público presente



Este atentado se suma a una cadena de eventos de signo paramilitar desde hace más de una década. Habían pasado dos años y un mes del golpe de Estado de abril de 2002, cuando el 9 de mayo de 2004 a las 2:30 de la madrugada, el Gobierno Nacional captura a un contingente de 153 paramilitares colombianos en la Finca Daktari, en El Hatillo, estado Miranda, que tenía un objetivo claro: asesinar al Presidente Hugo Chávez.



14 años después un intento de magnicidio contra un jefe de Estado venezolano vuelve a quedar en evidencia. El pasado sábado 4 de agosto dos artefactos voladores tipo dron con cargas explosivas, detonaron en las cercanías de la tarima presidencial y en algunas zonas del desfile con motivo de los 81 años de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que se celebró en la avenida Bolívar de Caracas.



Nos están sembrando batallones de paramilitares. Los están trayendo de Colombia sobre todo, y andan buscando gente aquí también para organizar, alertó Chávez el 9 de mayo de 2004, en su programa dominical, Aló Presidente número 191, realizado desde Barinas.



En los hechos de la finca Daktari estuvieron involucrados actores políticos de la oposición y empresarios, enter ellos Rafael Marín (ex secretario de AD), Gustavo Zing Machado (empresario de Zulia), Orlando Urdaneta y Alfredo Peña; el nombre del expresidente colombiano Álvaro Uribe también fue vinculado a estos hechos.



Siete meses después, el 18 de noviembre, ocurrió un atentado que se cobró la vida del fiscal del Ministerio Público, Danilo Anderson, quien llevó el procedimiento judicial sobre los responsables del golpe de 2002, así como el sabotaje petrolero (2002-2003).



Anderson, de 38 años, fue asesinado a las 9:35 de la noche en la urbanización Los Chaguaramos de Caracas. Su muerte se produjo con el estallido de un dispositivo con explosivo plástico C-4, colocado bajo el asiento del conductor, en su Toyota Autana. Las investigaciones indicaron que el explosivo fue activado desde un teléfono celular.



Los homicidios contra dirigentes revolucionarios y líderes comunitarios en años siguientes no cesaron. En 2010 cuatro militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) fueron asesinados en Táchira, estado donde hay presencia paramilitar.



Entre las víctimas estuvo Rosalba Molina García, de 65 años, quien fue ultimada en su residencia. Las otras víctimas fueron Jorge Enrique Medina, profesor y dirigente comunal; Cirilo Rubio, soldado del 4F e impulsor del MBR 200 y Enyelber Berrío, coordinador de la Escuela de Formación Socialista.



Métodos crueles

El 28 de abril de 2014, en Turgua, El Hatillo, fue hallado asesinado el líder revolucionario e histórico miembro del MBR 200, Eliécer Otaiza, para entonces presidente de la Cámara Municipal de Caracas, quien fue herido de muerte con cuatro disparos, luego de ser torturado por sus victimarios.



El mandatario nacional, Nicolás Maduro, denunció que el asesinato fue planificado desde Miami, Estados Unidos.



Aún el chavismo lloraba a Otaiza, cuando el 1 de octubre fue asesinado el diputado Robert Serra, junto a su asistente María Herrera, por un grupo de delincuentes que entraron a su vivienda en La Pastora, al oeste de Caracas, y lo asesinaron a puñaladas luego de torturarlo.



El paramilitar Leiver Padilla Mendoza alias "El Colombia", fue determinado como autor intelectual y uno de los autores materiales de los asesinatos. En junio de 2015, Maduro dio a conocer que Julio Vélez González, exconcejal de Cúcuta, fue uno de los autores intelectuales del crimen.



El presidente señaló a Julio Vélez de ser "mano derecha de Álvaro Uribe Vélez  y dueño de la casa de cambio Mekacambios, la cual "dirige una guerra contra la moneda venezolana.



El 6 de agosto Venezuela fue sacudida con un nuevo crimen de signo paramilitar. En el centro de Caracas fue hallado un automóvil con el cuerpo desmembrado de Liana Hergueta, de 53 años, quien fue violada y descuartizada.



Los presuntos asesinos fueron Carlos Eduardo Trejo Mosquera (autor intelectual), José Rafael Pérez Venta y Samuel José Angulo Sánchez (autores materiales), vinculados a sectores de la oposición venezolana.



Pérez Venta y Trejo fueron encargados de promover acciones de calle durante la campaña presidencial de 2012, como lo confirmaron las investigaciones policiales.



Trejo era militante de Primero Justicia; mientras que Pérez Venta, en su cuenta Twitter publicaba constantemente fotografías con activistas de la derecha como el exgobernador de Miranda, Henrique Capriles; el exalcalde del municipio Sucre de dicha entidad, Carlos Ocaríz; el prófugo e integrante de Voluntad Popular, Carlos Vecchio, Leopoldo López y su esposa Lilian Tintori.



Un plan latente

La noche del 19 de enero de 2016, el periodista y ancla de Venezolana de Televisión, Ricardo Durán, fue asesinado cuando llegaba a su residencia en la parroquia caraqueña Caricuao. En su homicidio estuvieron involucrados 14 policías de Chacao.



En marzo de 2016, fue asesinado el diputado suplente al Consejo Legislativo del estado Táchira, César Vera Barajas, perteneciente al Movimiento Tupamaro, hecho calificado por el gobernador José Gregorio Vielma Mora como un crimen de sicariato político.



A finales de marzo de 2016, fue asesinado el alcalde y dirigente del Psuv, Marco Tulio Carrillo. Esto forma parte de la guerra no convencional que estamos enfrentando no desde ahora, sino desde hace muchos años, señaló Maduro sobre este crimen al cual también calificó como sicariato.



De abril a julio de 2017, la ultraderecha nacional con apoyo extranjero promovió acciones violentas que cobraron la vida de 130 personas, incluyendo la quema de seres humanos.



Luego del atentado en su contra el 4 de agosto, en transmisión conjunta de radio y televisión, Maduro fue categórico al subrayar:  han intentado asesinarme y no tengo duda de que todo apunta a la ultraderecha venezolana con la ultraderecha colombiana, y el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado.

No viene de Venezuela la idea de magnicidios, de atentados (...) Están introduciendo a la vida política del país elementos que no son venezolanos,  señaló, desde el Palacio de Miraflores.



Seis personas se encuentran detenidas por estar involucrados en el intento de magnicidio contra el jefe de Estado.






AVN

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