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Solo billetes de Bs. 5.000 en adelante reciben choferes y comercios

Solo billetes de Bs. 5.000 en adelante reciben choferes y comercios



Con desprecio y a lo bravo los rechazan. Los billetes de Bs. 500 y 1.000 se sumaron a la “lista negra” del cono monetario renegados y pronto bajo la sombra del olvido junto a los de Bs. 2, 10, 20, 50 y 100. La negativa parte de una cadena que va desde el que lo niega hasta el que ensancha sus bolsillos vendiéndolos al 450%.



En las entrañas de Las Pulgas, los comerciantes tajantemente se niegan a  ventas que tengan de por medio los “azules” y “morados”. 



“¿Qué precio tiene el aceite?”, preguntó   Erminda Castillo en el mercado a cielo abierto. El vendedor dio el precio. Eran 670 mil bolívares. Acto seguido, la mujer sacó su gruesa “paca” de efectivo en la que  se repetía incontables veces el rostro de Francisco de Miranda. De inmediato, el mismo hombre que la había atendido, le dijo que no aceptaba pagos con esa denominación.



Indignada, la doña siguió buscando otro sitio donde  hacer la compra. Unos puestos más adelante, recibió otro balde de agua fría. “Billetes a  partir de 5.000 son los que acepto”, le gritó un comerciante informal en pleno bullicio del mercado. Otras cuatro mesas más visitó,  recorrido que terminó  sin éxito.



“El dinero de la pensión no siempre lo dan en billetes altos. Yo  compro la comida en efectivo con lo que tengo pero ellos se ponen exquisitos con recibir o no los billetes. Como si no sirvieran. Tan difícil que es tener la plata en la mano y no la quieren”, rechazó Castillo.



A Ricardo Veliz le sucedió lo mismo. “Venía dispuesto a comprar un kilo de pasta, uno de arroz y otro de harina, un litro aceite y también unos cubitos, pero el hombre me vio los billetes de mil y me paró en seco. ¡Y eso que era una compra grande!”, reclamó el hombre.




Pero entre los vendedores las excusas sobran. “Los proveedores no me los aceptan, por eso yo no lo recibo tampoco porque después cómo compro la mercancía que vendo, me afecta el negocio”, sostuvo un hombre frente a la mesa en que ofrecía azúcar, harina de maíz, aceite y pasta.



Tampoco en La Curva de Molina circulan las denominaciones. “Fui a comprar como de costumbre y saqué mis billetes pero ni me dejaron contarlos. ‘Nada de eso nos sirve’, me dijeron”, contó Eugenio Rosales, del sector Veritas.



En el transporte público marabino también hay choferes que ponen “peros” al pago de los pasajes. En la ruta del Kilómetro 4, los conductores pregonan a los cuatro vientos que no aceptan los billetes de 500, sin importar los quejidos de los usuarios.  Pero otros argumentos dan los choferes. “No nos sirven, vamos a comprar comida con eso y los echan para atrás”, dijo Jesús Vera, conductor de La Limpia.



Parecen ser los mercaderes informales y transportistas los nuevos dueños de la ley, imponiendo su negativa para su beneficio. Papel moneda que rechazan, papel moneda que tampoco aceptan en otros locales: la costumbre se esparce como pólvora. Pero no es cuestión de casualidad, pues a raíz de la incesante escasez de efectivo hay quienes se lucran viendiéndolo con porcentajes que rondan entre el 300% y  el 450%.



“Son billetes relativamente nuevos y no los quieren. No es simplemente porque hacen bulto, es que  las mafias del efectivo lo  venden a porcentajes elevadísimos. Me ha tocado comprarles y por experiencia sé que es así. Los bachaqueros del dinero son quienes van fijando los que circulan y los que no”, relató  Reinel Guerra, estudiante.



El secretario de Gobierno, Lisandro Cabello, dijo al respecto que “no aceptar el dinero por su baja denominación es un delito. La comunidad está en la legalidad de pagar con cualquier billete válido en circulación nacional”.
Explicó que  tanto comerciantes como transportistas “están en la obligación de aceptarlos como método de pago, sin excepción”.  
Exhortó a la ciudadanía a  denunciar a los comercios o sectores que les rechacen la moneda para tomar las acciones pertinentes al caso.



La Gobernación del Zulia, a través del Decreto Número 268, ya prohibió la comercialización de papel moneda en la entidad, el alquiler de los puntos de venta, la variación de precios en los productos al ser cancelados en efectivo o transferencia.



El documento oficial, firmado por el gobernador del Zulia, Omar Prieto, estable, en su artículo quinto, que “quienes infrinjan lo dispuesto (...) serán sancionados con una multa de 15.000 UT”.


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