14/06/2018 a las 10:17:58 AM | Regresar

De vuelta a Rusia, recordamos a Misha

De vuelta a Rusia, recordamos a Misha



Comenzaba una década y la Guerra Fría era un asunto de todos los días, lo mismo que las noticias sobre la deuda externa en América Latina empezaban a convertirse en una pesadilla. Era el año de los juegos Olímpicos y la sede sería la flamante capital de la hoy extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (Urss), la eterna Moscú (una ciudad que “no cree en lágrimas” según el guionista  y director ruso, Vladirimi Menshov –quien ese año se alzó con el oscar a la mejor película extranjera por su película) 

 

 La expectativa era enorme y además la televisión a Color había llegado para que tal acontecimiento fuera disfrutado a cabalidad por el nuevo continente. Con la expectativa se mezclaba  un poco de curiosidad por lo que presentaría al mundo la  Cortina de Hierro, pero también el morbo que despertaba el toma y dame entre Jimmy Carter y Leonid Brézhnev, los presidente de los dos imperios que se contraatacaban sin cesar (como la famosa zaga de las Guerras las Galaxias que ese año se estrenaría con el singular título).


 Carter, que enfrentaba un año electoral, había, primero, decretado un embargo a los cereales rusos por su incursión en territorio Afgano, y como Brezhnev ni se inmutó e invocó el principio de no injerencia internacional en asuntos internos,  pues Carter decidió, por primera vez en la historia, boicotear los juegos olímpico


 Con EE UU ausente (y otro grupo de países que se plegaron) la humanidad se perdió la ansiada batalla deportiva, una rivalidad que iba más allá de las medallas y loa récords y alcanzaba ribetes geopolíticos especialmente en disciplinas como gimnasia, baloncesto, natación y atletismo.






PANORAMA

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