04/05/2018 a las 03:34:07 PM | Regresar

La guerra comercial que se viene, el enfrentamiento EEUU vs. China

La guerra comercial que se viene, el enfrentamiento EEUU vs. China



Luego de la tormenta arancelaria que enfrentó a las dos potencias comerciales más importantes del mundo, llegó el período de calma, inestable. Ese lapso sirvió para que grupos negociadores de ambos países se encontrasen e iniciaran una jornada de consultas, para suavizar el enfrentamiento y evitar una guerra comercial


Las conversaciones sostenidas en Pekín, entre grupos de alto nivel gubernamental, dan la pauta para comprender la importancia que ambos países asignan a este tema. De acuerdo a lo informado por la agencia china de noticias Xinhua, los “dos países se han comprometido a estrechar la comunicación, aunque reconocen que existen grandes diferencias en algunos asuntos”.


Las delegaciones de cada nación están encabezadas por funcionarios de la mayor significación. La norteamericana está liderada por el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y se acompaña con Secretario de Comercio, Wilbur Ross, el representante de Comercio Internacional, Robert Lighthizer, el consejero comercial de Trump, Peter Navarro, y el consejero en materia económica, Larry Kudlow.


La delegación China está encabezada por Liu He, viceprimer ministro chino y mano derecha del presidente Xi Jinping en asuntos económicos.


Se sabe, por filtraciones a la prensa, de la lista de requerimientos que EEUU ha realizado a China. Solicitudes que, según los expertos, es muy difícil que China acepte. Se ha conocido que los temas tratados van desde el incremento de las
exportaciones norteamericanas a China, el comercio bilateral de servicios, la inversión bidireccional, la protección a los derechos de propiedad industrial y el problema arancelario.


Uno de los puntos álgidos de mayor controversia es lo atinente al tema arancelario, en razón a la decisión del gobierno de Trump de establecer restricciones a la entrada de productos Chinos al mercado norteamericano, por la vía de aumentar los aranceles que deben pagar.


Esta acción tuvo como respuesta inmediata el establecimiento de aranceles para los productos norteamericanos que compran los consumidores chinos. En particular bienes de origen agrícola, provenientes de estados que apoyaron electoralmente a Trump en la elección presidencial. Con esto, el gobierno Chino busca golpear la base electoral norteamericana, pues al establecer aranceles los
productos norteamericanos se encarecen y son desplazados por los provenientes de otras naciones, lo que podría provocar desempleo en los EEUU.


Este comportamiento ha sido calificado de inaceptable por la administración norteamericana y han llevado a la reunión en Pekín un conjunto de exigencias, que parecieran imposibles de ser asumidas por el gobierno Chino. El equipo norteamericano, encabezado por Steve Mnuchin, Secretario del Tesoro, ha exigido que China reduzca el déficit comercial de 200.000 millones de US$ antes del 2020. (El déficit actual de EEUU con China es de 375.000 millones de US$).


Se ha exigido a Pekín que cambie la política de subsidios a sectores de alta tecnología y que restringa su política de Transferencia forzada de tecnología, que retire las denuncias que realizó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra el gobierno norteamericano y que se comprometa a no aplicar represalias, en caso que Washington adopte alguna sanción contra los productos chinos.


El gobierno norteamericano se ha comprometido a mantener reuniones trimestrales para monitorear la evolución de lo acordado, advirtiendo que en caso que China no asista o contravenga las decisiones, podría ser objeto de sanciones.


China no ha evidenciado aún cuál será su posición oficial y ha dado apenas señales acerca de que cosas estaría dispuesta a aceptar, sin embargo ha señalado que no “aceptará demandas irracionales”.


Los analistas esperan que de esta reunión se empiece a estructurar el piso sólido para un acuerdo a largo plazo que evite las posibilidades de un conflicto comercial y la amenaza de un retorno a las políticas proteccionistas del pasado. Sin embargo, pareciera no existir mucho optimismo sobre este anhelo.


Lo único cierto hasta ahora es que si no se arriba a un acuerdo pronto, en junio de este año entrarían en vigor aranceles norteamericanos para productos Chinos por valor de 60.000 millones de US$ que China replicará con la misma acción y por el mismo monto. Lo que sentaría las bases para un conflicto comercial que generará desempleo, empresas quebradas y precios más altos que deberán pagar los consumidores.







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