20/04/2018 a las 09:23:22 AM | Regresar

Resiliencia: ¡La alternativa para afrontar y superar las adversidades en la vida!

Resiliencia: ¡La alternativa para afrontar y superar las adversidades en la vida!



Los seres humanos están expuestos a transitar por traumáticas experiencias, que podrían significar su debacle, de no disponer y manejar idóneamente las herramientas emocionales y cognitivas para enfrentarlas y superarlas

 





Es por ello que circunstancias sobrevenidas como el fallecimiento de una persona querida, quedar cesante en el trabajo, ser objeto de robo por parte del hampa, la ruptura sentimental con el ser amado, la aparición de una enfermedad, vejaciones familiares; provenir de un hogar disfuncional, poseer mínima o ninguna educación, ocurrencia de un accidente, padecer alguna discapacidad física de nacimiento, crisis económica y de valores, la pobreza, desprestigio y corrupción política, entre otras; pudiesen significar la absoluta desgracia de una persona.






Desde luego, los escenarios descritos se insertan dentro de la exposición del individuo a diversos factores de riesgos sociales vinculados al acontecer cotidiano, producto de sus interacciones, emociones, actitudes, conductas, estilo de vida, relaciones con el entorno, las personas, los espacios y las distintas vivencias “propias del destino” de cada persona; debiendo concienciar como seres únicos, auténticos e indivisibles que ello le supondrá potenciales infortunios desde el contexto personal, familiar y laboral, así como el reto de rebasarlos y proseguir su camino en la vida.






Ante estos contextos de vida, solo se tienen concretamente dos (2) alternativas:



1.- Enfrentarlos decididamente para superarlos y crecer ante esa realidad.



2.- Dejarse impactar emocionalmente, y sucumbir ante ellos irremediablemente



Claro está que esos panoramas experienciales, quizás no puedan ser evitados del todo, pues forman parte de la vida per se; mas las personas sí podrán autónomamente optar por asumir la actitud idónea bajo la cual los afrontarán, es decir, adoptar una actitud resiliente.  



…pero ¿qué es Resiliencia? Etimológicamente proviene de la palabra latina resilio, que significa «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar».



Desde la óptica de las ciencias físicas, alude a la capacidad que tiene un material para recobrar la forma original después de haber sido sometido a una presión deformadora, es decir se asocia con la resistencia o elasticidad de los metales.



Dentro de la perspectiva conductual moderna, Gordon (1996) la define como “la habilidad de crecer, madurar e incrementar la competencia de cara a circunstancias adversas de la vida, superarlas y salir de ellas fortalecido e incluso transformado.”



En resumen, la persona es resiliente cuando al ser presa de los embates de la vida, los transita afrontándolos bajo una visión optimista, con fe, convicción y voluntad; elementos que se conjugan para superar y transcender el episodio de manera fortalecida, reinventándose y resurgiendo ante la crisis, para retomar su camino y propósitos de vida.



Obviamente la afirmación antes indicada, conlleva a sugerir las herramientas y actitudes desde el punto de vista emocional con las que deben contar y aplicar quienes deseen hacer uso de la resiliencia. De manera que el individuo resiliente, debe conocer y dominar en parte las llamadas esferas de la inteligencia emocional propuestas por Salovey y Mayer, las cuales se describen sucintamente a continuación:



1.- Autoconciencia - Conocer las propias emociones: La primera esfera, conduce al individuo a tener conciencia de la realidad emocional de sí mismo, trabajando la capacidad de identificar y aceptar un sentimiento en el instante en el que se genera, constituyendo el elemento fundamental de la inteligencia emocional; derivando en la habilidad de conocer y admitir sus estados de ánimos.



2.- Autocontrol - Capacidad de controlar las emociones: Esta esfera posibilita el manejo consciente de los sentimientos incómodos, turbulentos o poco gratos, una vez que han sido identificados y aceptados para ser dosificados –ajustados- según la circunstancia que se está experimentando, valiéndose del desarrollo de una actitud interior nivelada, que permita al individuo serenarse cuando una situación le parece difícil o desfavorable.



3.- Automotivación - Capacidad de motivarse uno mismo: Las emociones ponen al individuo en movimiento, posibilitan desarrollar el entusiasmo por lo que se tiene que hacer; pero también pueden restarle poder, si son demasiado intensas y se les permite que lo abrumen.



Por consiguiente, ordenar los sentimientos al servicio de un objetivo es esencial para prestar atención a la esfera de la automotivación y la creatividad; por ello, las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa, cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros, manejando así su vida emocional en los aspectos que se deseen.



4.- Empatía - Reconocer las emociones de los demás: Esta esfera implica tener conciencia de los sentimientos ajenos, es identificar qué quieren y qué necesitan las demás personas; es la habilidad fundamental para establecer y cultivar relaciones sociales, porque se basa en la autoconciencia y por ende, es una capacidad fundamental presente en los individuos emocionalmente aptos.



5.- Asertividad - Mantener el control de las relaciones: La asertividad es la esfera de la inteligencia emocional, que abona el terreno para entender los sentimientos de los otros, y actuar según los mismos, siendo posible motivarlos; lo cual genera relaciones eficaces que propenden a trabajar en equipos óptimos. Dicho de otro modo, esta habilidad permite el manejo de las competencias o incompetencias sociales bien propias o las de los demás, de forma tal que el arte del manejo idóneo de las relaciones es, en gran medida la habilidad de manejar los estados de ánimo en los otros.



Ciertamente, el tener conciencia y manejo de las bondades de la inteligencia emocional a través de sus esferas, constituyen un innegable recurso para ser resilientes y hacer frente de manera exitosa a los momentos críticos de la vida, no obstante, el complemento angular para obtener el resultado integral óptimo ante estos intríngulis, es la Inteligencia Espiritual.



Sobre la repercusión e incidencia de la inteligencia espiritual en la conducta resiliente, puede afirmarse que permite explicar la trascendencia del individuo ante su existencia. Pues se refiere a la capacidad natural que desarrolla el ser humano para cuestionarse, reflexionar profundamente sobre su ser, su estar y su actuar en el mundo, desentrañando polémicas interrogantes como: ¿quién es?, ¿a dónde va?, ¿para qué existe?, ¿qué sentido tiene su vida?; preguntarse respecto a su relación con el universo, sobre la condición humana, la libertad, la muerte, el amor, el sufrimiento y el fin último.



Es decir, le significará al individuo la comprensión del sentido metafísico de las cosas del mundo y del universo, de su existencia e identificar “las razones” por las cuales vive; pues este estadio se traduce en el nivel más alto del proceso evolutivo de la conciencia.



El autor cree pertinente puntualizar que la inteligencia espiritual, dista completamente de considerársele como doctrina religiosa; pues su esencia y propósito trasciende toda intención de ideas o creencias absolutistas. Por el contrario, ofrece la oportunidad de abrirse hacia nuevos paradigmas y comprender así la transcomplejidad de la existencia humana desde una perspectiva ecuménica, abonando el terreno emocional para enfrentar y superar los escollos de la vida siendo resilientes.



Por otra parte, es pertinente precisar que la resiliencia es una habilidad emocional-espiritual, que se observa de manera natural en la actitud de algunos individuos, por lo que podría identificarse como resiliencia innata. No obstante, la realidad indica que igualmente puede ser aprendida y trabajada de forma autodidacta y bajo la orientación profesional; por lo que resulta entonces de la simbiosis entre lo innato y lo adquirido, evolucionando y perfeccionándose a lo largo de la vida del individuo.



Sobre la base de las apreciaciones expuestas, puede decirse que ser resilientes, es ser espiritual y emocionalmente inteligentes, lo cual deparará y abonará el terreno vivencial, para que los seres humanos puedan levantarse fortalecidos y persuadidos de merecer mejores y satisfactorias experiencias en sus vidas, luego de los sinsabores transitados.






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