06/04/2018 a las 03:07:49 PM | Regresar

El arte de decidir

El arte de decidir



O una invitación un tanto irreverente a reconsiderar el lugar desde donde tomamos algunas decisiones. Por Alexandra Ramírez

 





Una pregunta simple, un poco rebelde, pero profunda:



Solemos tomar decisiones basadas en nuestras experiencias... pero ¿Es el único lugar desde donde podemos hacerlas? ¿Desde el ayer? Y ¿si tomáramos la decisión desde el presente o quizás, mejor aún, desde el futuro, desde el lugar hacia donde quisiéramos ir?



No creo que el ayer sea un buen lugar desde donde pararse y decidir, no creo que  sacar tu vieja historia favorita de la estantería y dejar que sea ella quien decida sea lo adecuado, denme un poco de su tiempo y déjenme contarles mis porqués.



Nuestras mentes suelen tener  esta tendencia, cuando te encuentras frente a una decisión, vuelve hacia un estado anterior y conocido.



Lo sé, retroceder tiene su propio tipo magia. Hay historias curativas, experiencias ya vividas, que nos llevan un paso adelante en lugar de dar un paso atrás. Del tipo de historias que han arrojado luz a tus sueños y te han abierto nuevos futuros.



Pero no es de esas de las que hablo, hablo de decidir volviendo a las viejas historias, sentimientos, experiencias, que te siguen llevando al mismo lugar, ese en el que has estado antes.



Quizás a veces confiamos demasiado en los mapas que ya dibujamos, pero debemos desafiarlos una y otra vez, y desafiarnos.



Si, debemos ser responsables y tomar decisiones y elecciones informadas ¿pero desde dónde nos estamos informando? ¿Desde lo ya vivido?



Trata de recordar el mejor cambio que hayas elegido para ti, trata de recordar el último gran riesgo que tomaste, trata de recordar las mejores cosas que has hecho ¿no hubo antes un nuevo movimiento en el interior de tu mente? ¿Seguro?



Allí lo tienes.



Así que esta mi invitación: tomar decisiones desde un lugar desconocido y no de lo conocido, pero no romantizaré este lugar y diciéndoles que es fácil, porque de hecho, no lo es.



E incluso si se tratase  de un viejo sueño que tenías en el closet y que ahora quieres hacerlo realidad, junto a esa semilla, planta también algo nuevo.



Y si necesitas un norte:



Cuando nos enfrentamos a las experiencias más transformadoras, cuando nos encontramos al borde de cualquier gran cambio,  tratemos de quedarnos un ratito más con la decisión, y preguntémonos  ¿Que sentimientos hay en ese lugar donde estas tomando la decisión? ¿Se siente nuevo o un poco antiguo? ¿Involucra una sensación nueva que no se parece a ninguna otra que hayas tenido antes? Y recordemos, despojarnos de algo y dejarlo atrás, es la única manera de traer algo nuevo con nosotros.



Y en mi defensa: Estos no es una garantía que las cosas saldrán bien, pero al menos el resultado será diferente, y el campo de posibilidades que se abrirá será infinito, tanto que ni si quiera llegamos a  imaginarnos porque aún no lo hemos experimentado.



Pero no te preocupes, yo misma me sigo preguntando porque le tenemos tanto miedo a la hoja en blanco, porque a veces preferimos escribir una y otra vez la misma historia.



¿Porque no poner algo nuevo en movimiento?



Si, “En el fondo, es un único coraje el que se nos pide: enfrentar lo más extraño, lo más singular y más inexplicable que podamos encontrar” - Rainer Maria Rilke






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