23/11/2017 a las 09:17:10 AM | Regresar

Doctor, tengo un problema sexual

Doctor, tengo un problema sexual



Existe un aumento considerable en el número de problemas que el hombre sufre en relación a su sexualidad. El ritmo de vida, la alimentación, el estrés, el sedentarismo, el exceso de contaminación en las ciudades… existe un cúmulo de situaciones en nuestro entorno que debilitan nuestro impulso sexual y nos acarrea inseguridades y problemas psicológicos que no hacen más que incrementar estos mismos problemas

 


Estudios científicos demuestran que, a partir de los cincuenta, se produce un descenso exponencial y progresivo de la testosterona u hormona sexual masculina. Cuando el descenso es excesivo, cosa que ocurre cada vez con mayor frecuencia, es cuando se hacen visibles graves inconvenientes para el desarrollo de una vida normal, como puede ser el mencionado descenso del deseo y de la actividad sexual, problemas de erección, cansancio, irritabilidad, osteoporosis, eyaculación precoz…



Estas situaciones, verdaderamente incómodas, en los hombres pueden ser ocasionales o permanentes, de origen orgánico o psicológico y pueden afectar de manera emocional y psicológica de gravedad a los que las padecen, sobre todo, en lo relacionado con la autoestima, que disminuye seriamente en la mayoría de los casos.



Ante cualquier sospecha de que algo anda mal en nuestro devenir sexual, no debemos perder el tiempo y superar miedos y complejos y acudir al especialista lo antes posible. Nuestra calidad de vida se ve seriamente amenazada, por lo tanto, no hay que temer a decir: doctor, tengo un problema sexual.



Problemas sexuales masculinos más comunes



Podemos definir ese tipo de inconvenientes como la dificultad que experimenta un varón durante cualquier etapa del acto sexual y puede ser al empezar, con el inicio del deseo, durante la excitación, en el momento del orgasmo e incluso posterior a este. Se trata por tanto de cualquier elemento que dificulte al hombre o a su pareja a disfrutar y a tener una relación sexual satisfactoria.



El primero en el que solemos pensar es en la eyaculación precoz, que es cuando el hombre no logra controlar voluntariamente su eyección de esperma. Es cuando se alcanza el orgasmo ante un bajo grado de excitación, por lo que el acto sexual es muy poco placentero para ambos componentes del acto.



Afortunadamente, gracias a los remedios para la eyaculación precozexistentes en el mercado, el pronóstico de estos pacientes es muy positivo. La mayoría de los casos se solucionan con un tratamiento para la eyaculación precoz en el que interviene una terapia sexual con un psicólogo o con un sexólogo, como estos tratamientos para la eyaculación precoz que vas a encontrar tras este enlace y que van a conseguir que se retarde o elimine el problema.



Algunos de los tratamientos que vamos a poder encontrar en este interesantísimo blog sobre la eyaculación precoz son la hipnosis, el control de la respiración, tipos de píldoras o técnicas de control sobre el propio cuerpo.



La disfunción eréctil compite con la eyaculación precoz por liderar las preocupaciones en temas de sexualidad masculina. Es también uno de los problemas más comunes, y se da en los casos en que la persona es incapaz de alcanzar o de mantener una erección el tiempo suficiente para conseguir una relación sexual satisfactoria. Lo normal es que esta enfermedad se haya producido por un accidente o por una lesión, aunque también puede darse como efecto secundario de algunos medicamentos.



Recientemente, también es causada por problemas psicológicos más o menos graves, como la tristeza, la ansiedad, la inseguridad, el miedo al fracaso, entre otros. Si el problema es mental, muchos logran superar esta disfunción realizando deporte, bajando de peso, dejando de fumar y mejorando su dieta.



La falta de apetito sexual también se está convirtiendo en un problema demasiado habitual, relacionado directamente con la bajada de testosterona en el organismo, aunque también puede ser que la relación de pareja esté agotada y que no sienta atracción hacia una persona en concreto, su pareja. Se dan casos en los que, debido a la educación, casos extremos de educación religiosa, o por alguna experiencia traumática, los afectados sienten esa indiferencia total hacia la práctica sexual.



Para dar solución a estas situaciones no se requiere medicamento alguno, pues es más útil asistir a los distintos tipos de terapia sexual psicológicas existentes, en muchas de las cuales se requerirá la actuación de la pareja para que el tratamiento sea efectivo.



Por último, la supuesta falta de tamaño representa también un continuo influjo sobre las inseguridades que empujan a desarrollar complejos que terminan en una de las enfermedades aquí relacionadas. Casi ningún hombre estará de satisfecho con el tamaño de su pene, un problema de tipo social, directamente relacionado con las modas, por lo que no se trata de un problema real, sino creado por tendencias ilusorias. En cualquier caso, para casos verdaderamente extremos, se puede recurrir a la cirugía, a extensores, ejercicios y pastillas para un alargamiento del pene.




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