10/11/2017 a las 09:30:49 AM | Regresar

A 46 años de la visita del Comandante Fidel al Chile de Allende

A 46 años de la visita del Comandante Fidel al Chile de Allende


El 10 de noviembre de 1971, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, pisó suelo chileno en el aeropuerto Cerro Moreno de Antofagasta. Su visita fue la primera oficial de un mandatario cubano a Chile.


Durante tres semanas, Fidel Castro, recorrió la larga geografía de la nación austral para conocer al detalle desde la producción minera hasta la fabricación de los mejores vinos. Se reunió con obreros, campesinos, estudiantes y mujeres trabajadoras, participó en numerosos mítines y pronunció discursos reafirmando los lazos de solidaridad con el proceso liderado por su amigo, el presidente Salvador Allende.


Eran cientos de miles los que querían dialogar con el comandante. Ese año, el gobierno de la Unidad Popular había salido vencedor en las elecciones parlamentarias de marzo, y el entusiasmo no sólo se sentía en las organizaciones políticas, sino también desbordaba a vastos sectores de trabajadores, estudiantes e intelectuales.Para ellos la visita –motivo de escarnio para la oposición- se constituyó en una suerte de "escuela de cuadros" que se iba dando a través de la radio, o de los actos a los que se lograba asistir. 


En esta ocasión el Presidente chileno, Salvador Allende, declaró que al invitar a Fidel Castro interpretaba el anhelo del pueblo de Chile, que había manifestado siempre un marcado interés por la presencia del líder cubano en ese país austral.


"Cuba es una nación vinculada a la historia de América Latina, Fidel Castro representa a una auténtica revolución y queremos intensificar los tradicionales lazos amistosos que siempre han existido entre nuestros países", expresó Allende. 


Fidel dejó caer un huracán caribeño sobre el país, mientras lo recorría de punta a punta para conocer el proceso chileno. Durante 24 días, el Comandante tomó pisco, usó ponchos, comió chirimoyas, jugó basketball y se sentó en la mesa con medio Chile.


Fue declarado hijo ilustre de Punta Arenas y de San Miguel, discursó a trabajadores, estudiantes y campesinos y no dudó en pelearse con la derecha de ese país, que a través del diario Tribuna lo ridiculizaba y exigía que se fuera. En el Estadio Santa Laura se reunió con más de 25 mil mujeres y, cuando al fin decidió irse, llenó el gigantesco Estadio Nacional. 


En los diferentes encuentros con sectores sociales, destacan los intensos debates con el movimiento estudiantil, que sin duda es hoy el sector más inquieto y con más interrogantes. En ese sector social se reflejaban también los diversos enfoques existentes en la izquierda chilena. Por ello resultan extremadamente interesantes los diálogos entre Fidel y los jóvenes de las universidades del Norte, de Concepción –cuna del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria- y la Universidad Técnica del Estado. 

 

 

Durante esas semanas, el diálogo con el presidente Allende fue abierto, productivo y aleccionador. Fidel advirtió a su amigo de manera acertada sobre los peligros del fascismo, pues es sabido que Salvador Allende confió demasiado en la lealtad militar. De hecho, Fidel le sugirió entregar armas a los obreros:“No olvides por un segundo la formidable fuerza de la clase obrera chilena y el respaldo enérgico que te ha brindado en todos los momentos difíciles; ella puede, a tu llamado ante la Revolución en peligro, paralizar los golpistas, mantener la adhesión de los vacilantes, imponer sus condiciones y decidir de una vez, si es preciso, el destino de Chile”, dijo. 


Conociendo más tarde la muerte de Allende, Fidel señala:

"Salvador Allende demostró más dignidad, más honor, más valor y más heroísmo que todos los militares fascistas juntos. Los fascistas han sacado a relucir el fusil con que combatió Allende, el fusil automático que nosotros le obsequiamos, tratando de hacer propaganda burda y ridícula con eso. ¡Pero los hechos han demostrado que ningún obsequio mejor al presidente Allende que ese fusil automático para defender al gobierno de la Unidad Popular! Fue mucha la razón y la premonición que tuvimos al obsequiarle ese fusil al presidente. ¡Y si cada trabajador y cada campesino hubiesen tenido un fusil como ése en sus manos, no habría habido golpe fascista! Esa es la gran lección que se desprende para los revolucionarios de los acontecimientos chilenos".
Fidel Castro: Discurso del 28 de septiembre de 1973.

TeleSur

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