11/05/2017 a las 11:48:33 AM | Regresar

A dos meses del asesinato de Orlando, siguen tras las huellas de su verdugo

A dos meses del asesinato de Orlando, siguen tras las huellas de su verdugo



Las lágrimas de Maira delataron el profundo dolor que siente por el asesinato de su hermano Orlando Castro, sin embargo, han pasado dos meses del homicidio y no han conseguido al responsable del crimen. 



El pasado 11 de marzo, Orlando Antonio Castro, quien se desempeñaba como estilista, fue asesinado  dentro de su apartamento 2F del edificio Mugo 3 de la urbanización El Pinar. Su cuerpo presentó 12 heridas punzopenetrantes y le robaron unos 300 mil bolívares en efectivo y un bolso con prendas, pero no se llevaron nada más. Lo hallaron muerto al día siguiente. 



“No violaron la puerta, no entraron por una ventana, quien lo mató tuvo que ser conocido de él”, contó su hermana Maira. 



Luchó contra el asesino, al frente le puso sus manos mientras este le asestaba uno y otra vez un cuchillo. No tuvo piedad.  Después de asesinarlo se cambió de ropa y dejó la suya ensangrentada en una de las habitaciones. Esa fue parte de las evidencias que colectó el Cicpc, según testigos. Sin embargo, desde este organismo ha sido poca la información que le han ofrecido a su familia sobre las investigaciones del caso y ellos exigen justicia. 



Los detectives se llevaron del lugar el arma homicida que estaba sobre le cama. También se llevaron el celular de Orlando, pieza clave para el esclarecimiento del crimen. 



Un día antes del asesinato, Orlando recibió una llamada telefónica mientras iba en un taxi rumbo a su apartamento. “Esperáme, ya voy en camino”, le dijo a quien le marcó su número celular.  Era un encuentro que tenía pautado esa noche Orlando con “alguien” de quien aún no se tiene nombre.



 “Acostumbraba a ir con unos amigos que viven cerca de la circunvalación número 1 y después se iba a su apartamento. Sin embargo, esa noche pasó primero por la casa de su hermana”, dijo una amiga.



El taxista que buscó a  Orlando era su amigo y también de su familia. “Lo fue a buscar en mi casa porque él acostumbraba a cenar con nosotros. Sabemos que lo llamaron al celular porque nos lo dijo el taxista que lo llevó, lo dejó en la puerta de su apartamento”, declaró Maira Castro, hermana de Orlando.



“Orlando era mi pilar”, reiteró mientras hizo una pausa para llorar. “No sé quién pudo hacerle esto.  Orlando no tenía malas amistades, al contrario, muy buenos amigos y clientes muchos que lo respetaban y eran sus amigos”,  relató este miércoles. 



Lo mismo opinaron algunos de sus excompañeros de trabajo en el establecimiento que tenía en el centro comercial San Felipe II, en el centro. 



“Siempre fue una persona muy dada, solidaria. A quien podía ayudar, lo hacía. Recuerdo que comenzó a trabajar en La Redoma cuando tenía 20 años y luego abrió su propio local aquí en San Felipe”, señaló una mujer que trabajó para el estilista.



Orlando tenía aspiraciones y una oferta de trabajo como estilista le llegó de España. Había vendido varias de sus pertenencias para reunir dinero y pensaba primero volar a Panamá, pero la vida le fue truncada por un homicida que sigue en las calles.



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