03/05/2017 a las 05:39:05 PM | Regresar

Angelique Boyer:

Angelique Boyer: "Quiero ser una Juana de Arco"


Apenas atiende su celular, Angelique Boyer pregunta preocupada por Venezuela. La actriz asegura que  ha visto las noticias y que expresa su solidaridad con el público que desde aquí la sigue y la respalda desde los tiempos de “Rebelde”, cuando hizo a Vico




La actriz es la nueva reina de las telenovelas mexicanas, a pesar de haber nacido en Francia. Su impacto en la pantalla deja claro que los tiempos de Adela Noriega, Victoria Rufo y Lucero terminaron. Esta rubia, que aún es recordada como la ambiciosa Teresa,  pisa fuerte en el mercado dramático, convirtiéndose en la más cotizada.



 Desde su casa en Ciudad de México, la artista se extiende, durante 30 minutos, para hablar con PANORAMA de “Tres veces Ana”, producción transmitida por Venevisión que lidera la sintonía en el bloque nocturno. 




— De por sí e muy difícil hacer un doble personaje en una novela;  en su caso fueron tres.  ¿Cómo hizo para salir airosa y marcar diferencia en cada una de las hermanas? 




—Mira, para mí fue un sueño hecho realidad, un triple reto.  Valoré cada una de las escenas, pasé hasta 13 y 14 horas de pie. Normalmente al actor le toca esperar mucho mientras graba, pero yo igual me lo disfruté porque hay experiencias que no se repiten. Trabajé fuerte desde el primer día con todo el  equipo de producción; evaluamos el perfil de cada una, lo estudiamos y comencé a construir con mucho cuidado cada uno de los roles,  dándoles gestos, miradas y actitudes diferentes a las tres hermanas.




—El público pudo en ver en Ana Leticia a Teresa,  pues era una mujer despiadada, descarada. ¿A usted le pasó lo mismo?




—En ocasiones, porque generalmente la malas tienen ese tono. Pero yo traté de hacer una mujer menos elegante. Ana Leticia nació en cuna de oro y a pesar de  eso no tenía valores, no tenía buenos sentimientos. Ni siquiera tenía buenas ambiciones. Aquí estamos hablando de una asesina con un problema psicológico-emocional. Ella estaba enamorada de su tío, necesitaba terapia y nunca la buscó. En cambio Teresa era una mujer  muy inteligente.




—Le ha dado vida a  una asesina, una trapecista, una discapacitada. Ha sido una gitana,  la chica rebelde del colegio, la sufrida.  ¿Ahora cuál es el personaje que persigue?




—Me gustaría  interpretar a una mujer cuya  pasión sea el trabajo, que ayude a la sociedad. Quisiera  darle vida a una Juana de Arco. Algo fuera de serie, una mujer enigmática, que protagonice  más que  una historia de amor. Ahorita estamos viendo muchas narcoseries, pero también hay que pensar en el público opuesto, que no le agrada ese contenido. Hay muchas maneras de hacer acción, sin tener que tocar esos temas.




—¿Cuáles aspectos tomó de “Lazos de amor” para hacer esa novela. ¿Buscó  capítulos  en YouTube?




—Realmente solo vi el último capítulo de Lazos de amor y me pareció maravilloso. Es  una novela realizada hace 20 años. Y fue mejor no ver nada porque resultó tan emblemático lo que hizo Lucero que  quizás me hubiera asustado con el compromiso. La época cambió y en esta versión se hizo a Ana Leticia más loca y enferma. Ana Laura fue completamente distinta, no estaba ciega, entonces creo que la adaptación funcionó por eso.




—Le tocó trabajar nuevamente con su novio,  Sebastián Rulli. Van tres novelas. ¿Eso le hizo más fácil el trabajo?




—Podría decir que sí. Estamos más comprometidos a hacer escenas más intensas, con esa confianza porque ahora somos pareja. Fue muy bueno poder llegar a casa y  repasar el libreto  en la noches para estar preparados al día siguiente. Es una mecánica que nunca había hecho y me encantó. Claro, tampoco era que montábamos las escenas en la casa porque hubiera terminado matándolo (risas).







—La vemos nuevamente rubia. ¿Se debe a un nuevo personaje?




—¡No! La otra vez te comentaba que como soy rubia natural me salían las raíces amarillas, entonces  cuando me toca pintarme el cabello para algún proyecto termino cansándome y dañándolo. Por eso lo dejo descansar.






—Muchos  la ven como una estrella de la TV.  Pero, ¿realmente cómo es fuera de los estudios de grabación?




—Soy una chica normal de 28 años. Me gusta la jardinería, estar tranquila, una cena rica. Me encanta cocinar, duermo mucho y, aunque no lo creas, me acuesto temprano.




—¿Y la fama?, ¿Cómo la digiere?




—La fama es como un espejismo. No  trabajo en esto para ser popular. Hago novelas porque es lo que me gusta, esta es mi carrera, mi oficio, mi profesión.  Tampoco creo en divismos, en posturas que me hagan ver como una figura inalcanzable. Le pertenezco al público porque ha sido  él quien me ha traído hasta donde estoy. Eso lo tengo claro. 




—¿Es una mujer de grandes obsesiones y ambiciones?




—Pues no. Hay que tener buenas ambiciones, pensamientos en grande, dejar que la vida nos sorprenda con detalles, hay que ayudar al prójimo, ser amable. Solo ambiciono paz.




—¿Qué le diría al público que la sigue desde Venezuela?




—Venezuela es  un país vecino, veo esas imágenes desgarradoras de un pueblo que la está pasando mal. No es algo ajeno a nuestra sociedad, porque lo hemos vivido de diferente manera. Somos iguales a ustedes, venimos de un pueblo solidario, un pueblo que quiere salir adelante, quiere ser escuchado, respetado,  y que merece una mejor calidad de vida. Les mando un abrazo muy fuerte, muy cálido, que Dios les de mucha fuerza. Para mí es un honor que me dejen entrar cada noche en  sus hogares.










PANORAMA

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